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lunes, 22 de setiembre de 2008

Mi primer Orgasmo Múltiple



Era un sábado por la noche que más parecía lunes por la mañana. Luego de un intento fallido de una salida con improvisada con GG (cuán diferente hubiera sido este post si nos pudiésemos haber visto), me encontraba mirando el techo de mi habitación presagiando lo que sería un encuentro amatorio conmigo mismo.

Luego de varios minutos concentrando mi mirada a la nada, no lo resistí. Tenía que salir de aquel claustro y hacer algo pronto. Me preparé para salir y fui al encuentro de algunos amigos, ya que a falta de una pareja por la noche, una botella de licor en buena compañía es casi (ojo, dije casi) igual de bueno.

Pero qué equivocado estaba. Llegando al punto de reunión, me di con la sorpresa que éramos pocos los que nos encontrábamos allí. En la casa de uno de ellos se estaba llevando a cabo una fiesta, digamos, muy "duro contra el muro" para mi gusto. El dueño de casa no podía salir porque tenía que cuidar su predio, amenazando a los críos que al primer disparo, se cancelaba la reunión.

¿Pero qué puede hacer un soltero solitario un sábado por la noche? Aclarando que este soltero no es de aquellos con enormes capacidades de ligue ni mucho menos poseedor de una labia extraordinaria. Mi único consuelo, el beber, se me había sido negado hasta ese momento. Mientras escuchaba las diarreas verbales de aquellos ritmos de moda, una llamada cambiaría el rumbo de la noche.

"¿Dónde estás?" se escuchaba al otro lado del teléfono, "...aquí donde el chato" respondí intentando descubrir su ubicación. Se escuchaba como si se encontrara en algún ambiente cerrado con música y comencé a deducir o bien era una discoteca (paso), un pub (puede ser) o un burdel (no sabe/no opina). Luego de sacarle la dirección a gritos, levanté la mirada como preguntando a los que me acompañaban "¿quién me acompaña?". Un valiente dio un paso al frente acotando "Vamo' pe".

Diez minutos y un sol de pasaje después, nos encontramos frente al local. Se veía muy elegante para la zona por fuera pero por dentro, se veía mucho mejor. Mientras subíamos las escaleras vimos bajar a dos mujeres que no estaban del todo mal, pero tampoco del todo bien. La duda comenzaba a rondar en mi cabeza sobre si ingresaba o no, cuando me fijé que mi acompañante empezaba a acelerar el paso. "Ya estoy aquí, lo menos que puedo hacer es entrar" me dije mientras una elegante señorita (muy guapa por cierto) con un pronunciado escote, me daba la bienvenida y me invitaba a pasar.

El ambiente presentaba una luz ténue acompañada por una pista musical de fondo. Al fondo de la amplia sala, se erigía una surtida barra de licores donde un bartender preparaba unos éxoticos tragos. Parados cerca a la puerta, intentamos ubicar al que nos había extendido la invitación. Lo encontramos junto a otro compañero de innumerables batallas, rodeado por dos pares de mujeres que se mostraban muy animadas.

Saludos van, saludos vienen y nos juntamos alrededor de una pequeña mesa. Al otro extremo, una pareja se entregaban mutuamente en un abrazo interminable, besándose apasionadamente al ritmo de una balada de José José. La iluminación cambió de pronto y otra pista musical se empezó a escuchar. Era mi primera vez en ese lugar y aún desconocía qué era lo que me deparaba la noche.

En medio de la conversación con el grupo, una mujer con unos penetrantes ojos verdes y otro pronunciado escote se presentaba. "Soy Claudia" me dijo mientras me perdía observando aquel par de esmeraldas en su mirada. Sonriendo me acercó un catálogo prometiendo volver cuando me encontrara listo para hacerle saber mi elección.

Mientras leía muy atento los nombres que se encontraban dentro de aquel catálogo, no podía evitar el observar detenidamente cada una de las descripciones que los acompañaban. Cuando me decidí finalmente en elegir uno, tomé especial cuidado en fijarme en su precio: estaba dentro de mi presupuesto, además su nombre me causó mucha curiosidad.

Claudia se acercó silenciosamente por un costado y me habló al oído. De la misma manera le respondí señalándole mi pedido en la página del catálogo. No pude evitar mirar dentro de su escote mientras ella me describía las características especiales de mi elección. Una vez cerrada la transacción, se excusó y se perdió através de una cortina de nicotina que se dibujó de pronto entre los dos, prometiendo volver en minutos.

Cigarrillo y medio después, Claudia cumplió con su promesa trayéndome lo que pedí. Confieso que su nombre me había intrigado y me preguntaba como sería realmente, duda que se disipó en el primer instante en que se presentó ante mí. Impaciente, posé mis labios y empecé a degustar lentamente su sabor, tenía buen cuerpo y su dulce aroma cautivaba a mis compañeros de mesa.

Cerré mis ojos e intenté descubrir cuál era el secreto detrás de esta maravilla. Pude reconocer algunos aromas familiares, mientras cataba aquel delicioso néctar que tan pacientemente me ofrecía. Me sentí completamente extasiado, era mi primer orgasmo y como lo prometía la descripción, no fue solo uno sino varios.

A medida que pasaba el tiempo, me entregué a la tarea de descubrir lo que estaba detrás de toda esta maravilla. Mi cigarrillo se consumía poco a poco en el cenicero junto a mi copa, agonizando lentamente mientras me encontraba degustando tan ansiada y costosa delicia. Era pequeña, pero se dejaba tomar fácilmente. No hay que dejarse engañar por aquellas que parecen ser una cosa, pero terminan resultando otras.

Ya casi al final de la noche y media cajetilla después, me topé con una dulce sorpresa. En su parte inferior, yacía un bocadillo capaz de empalagar al más diabético. Tentadoramente me veía mientras pensaba la manera cómo me la comería. Decidí por tomarla por la parte de arriba mientras la mordía lentamente por abajo, intentando rodearla con mi lengua.

Encendí un cigarrillo al final de mi faena. Hacía bastante tiempo desde la última vez que probé algo tan delicioso, tan rico. Admito que me pareció una experiencia muy corta, pero que sin duda espero repetir en la posteridad. Al final, mi elección cumplió lo que me prometió: un Orgasmo Múltiple. Creo que fueron cinco o seis los que sentí, dentro de mi boca sintiendo como mis papilas gustativas se revolcaban de placer con aquel sabor achocolatado, aquella perfecta fusión de Baileys, Amareto, Kalhua, Frangelico y Vodka.

Y la cereza en la punta de aquel pastel fue precisamente, una cereza que devoré lentamente al finalizar mi Orgasmo. Claudia se acercó con la cuenta y me preguntó qué tal le había parecido su servicio. "Excelente" fue lo único que atiné a decir, mientras sostenía un cigarrillo en mis labios que ella amablemente se ofrecía a encender.

Aquel fue mi primer Orgasmo Múltiple, un delicioso cocktail de sabores que separados de por si son buenos, pero juntos son dinamita. Salimos del lugar, no sin antes entonar una canción ochentera casi virginal de la vieja (pero buenísima aún) Madonna. Nos incorporamos lentamente entre risas y comentarios graciosos, acompañados de buena música y nicotina.

Claudia nos observaba desde la mesa contigua, con esos hermosos ojos verdes capaces de detener el tiempo en una habitación y poseerla de manera espectacular. Espero pronto regresar y pedir nuevamente otro Orgamos Múltiple, pero que provenga de ella. Mientras tanto, me retiro del Karaoke sabiendo que existe un sinfin de bebidas que me faltan por probar y que mi viaje por los senderos del alcohol, dista mucho por terminar.

¡A tu salud, Claudia, gracias por tu delicioso Orgasmo!

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miércoles, 30 de julio de 2008

Annie - Inocencia en picada


Las luces de la ciudad te rodean mientras caminas por las húmedas veredas del centro, con esos tacones altos que compraste en oferta y esa minifalda que no deja nada a la imaginación. En medio del imperante frío invernal de la capital, te encuentras parada en aquella esquina esperando a que alguien se te acerque y pregunte por tus servicios.

Mientras buscas en tu cartera tus cigarrillos mentolados, encuentras en vez un par de preservativos; indispensables en tu oficio desde hace un año atrás. Cumpliste 18 la semana pasada y lo pasaste en un sucio cuarto de un hostal de quinta, complaciendo a un parroquiano cuya esposa no le daba lo que tú por aquellos míseros 20 soles, fuiste capaz de ofrecerle y dos veces todavía.

La calle comenzó a ser invadida por mujeres de todos los tamaños y edades, vestidas de una forma similar a la tuya pero igual de provocativas, unas mejor que otras evidentemente. Cada una sabe cuál es su área y debe estar dispuesta a pagar el precio. Las mamis hacen su aparición y saludan a las veteranas, dando por iniciado el ritual de iniciación a las recien llegadas, muchachas y mujeres noveles en el oficio más antiguo del mundo.

Las mamis son las que dirigen aquella cuadra de placer prohibido, un par de señoras subidas de peso y edad, pero con caras de pocas amigas. El olor a nicotina y perfume barato es una constante en ambas, pero la que destaca del par es Ramona, una pucallpina de unos 45 años con un tajo en la mejilla izquierda producto de un trabajo con un avesado delincuente, que luego de unas horas de placer, quizo subirse sin pagar. Ramona no lo permitió pero nada pudo hacer, el tipo la golpeó hasta el hartazgo y la violó, cortándole la mejilla al final para que nunca se olvidara de su encuentro con él.

Hay un rumor que corre entre las chicas que Ramona, desfigurada pero llena de odio hacia el maldito que le hizo eso, cobró venganza después del incidente. Dicen que lo delató con la policía y logró que lo cosieran en la prisión. Cuentan por ahí que Ramona, antes de que la marcaran, solía ser una mujer extramadamente coqueta y super complaciente, inclusive se dice que tal era su fama, que llegó a prestarle sus servicios a un conocido personaje político, pero sólo son rumores. Lo que sí es hasta hoy muy comentado, son los contactos que posee y es capaz de conseguir siempre lo que quiere, ya sea directa o indirectamente.

Ramona y su compañera recorren ambos extremos de la calle, recolectando su parte de las ganancias que obtengan por cualquier trabajo que consigan durante la noche entre las chicas del lugar. También se encarga de darle la bienvenida a las nuevas, siempre dejando bien claro que si aceptaban trabajar aquí sería única y exclusivamente para ella, y que cualquier intento de engañarla sería fatal. Sólo le bastaba mostrar su enorme figura y la cicatríz en su rostro para intimidar a cualquiera.

Dando una última pitada al cigarrillo, miras a tu alrededor para ver cómo está la plaza. Poco movimiento, los fines de semana y feriados largos es donde se gana más, 'pero qué más da' exclamas para ti misma. Pero algo llama tu atención, era una de las nueva. Una muchacha de unos 15 años aproximadamente, de estatura mediana, simpática pero muy nerviosa. Se encontraba temblando, pero no de frío exactamente y su rostro mostraba cierto miedo que sólo tú fuiste capaz de reconocer.

Aquella escena te hizo regresar al pasado, a cómo era tu vida antes de tu primer día en este infierno. Solías vender caramelos junto a tu madre en el cruce de una concurrida avenida cuando apenas habías aprendido a hablar, vendiste galletas en los buses saliendo de la escuela cuando aprendías a leer y a escribir y pedías monedas vestida de payasita en las plazas cuando aprendiste a usar tu primera toalla higiénica.

Desde pequeña supiste lo que era el trabajo y nunca huíste de él, trabajabas duro por ayudar a tu madre y ella siempre lo supo. Inclusive, hasta el día en que falleció postrada en una cama de un hospital, producto de una neumonía que no pudo ser tratada a tiempo debido a la falta de dinero para comprar los medicamentos. En su lecho de muerte, te encargó a tus dos hermanos menores y que los cuidaras como si fueran tus propios hijos.

Cuando tu madre partió, sentiste que tu mundo se derrumbaba. Ella era el único apoyo que tenías, ya que tu padre las abandonó cuando nació el último de tus hermanos. Era un hombre bueno, pero la presión de no conseguir empleo y su reciente adicción al alcohol, lo volvió una persona muy inestable. Se convirtió en una persona violenta, amargada y una noche, luego de una enorme discusión con tu madre, no lo volviste a ver nunca más.

Lo único que sabías de él era que ya tenía otra familia en algún lugar de esta gran ciudad, que había vuelto a empezar. Sentiste que por su culpa tu madre ya no estaba aquí; que quizás se pudo salvar de esa enfermedad si él la hubiera apoyado, pero siendo una madre soltera con tres bocas que mantener, aquello era imposible. Aprendiste a valerte por ti misma y sabías que no podías contar con su ayuda para nada.

Trabajaste duro y parejo en todo empleo que encontraste: fregando pisos, cocinando, limpiando casas, sirviendo mesas y un largo etcétera. Eso sí, nunca permitiste que tus hermanos se dedicaran a trabajar como tú lo hiciste a su edad. Te levantabas muy temprano y les preparabas el desayuno, los llevabas a la escuela y luego los dejabas donde una tía solterona que te ayudaba a cuidarlos mientras te ganabas el pan honestamente.

Pero a medida que fuiste creciendo, te diste cuenta de tus limitaciones. Los empleos a los que podías aplicar con tu casi nula experiencia académica eran pocos y de escasa paga. Pasaste tu cumpleaños número 16 vendiendo caramelos otra vez, tratando de ganar algo de dinero para alimentar a tus hermanos.

Tu espíritu fuerte comenzaba a resquebrajarse, mientras se te cruzaba por la cabeza la idea de tirar la toalla y mandar todo al diablo. ¿Si tu padre lo hizo, por qué tú no podrías? quizás haya sido lo que te preguntaras en ese instante. Pero la imagen de tus hermanos fue lo que te devolvió a tu realidad y te hizo deshechar aquel acto cobarde. 'No soy como él' fue lo que te dijiste mientras secabas tus lágrimas y continuaste vendiendo tus golosinas hasta bien entrada la noche.

Un día, te encontraste con una ex compañera de trabajo en el bus camino a casa. La encontraste muy cambiada, usaba ahora maquillaje y ropa provocativa, dejando los pantalones anchos por los entallados y las zapatillas por los tacones altos. Ella sabía cual era la situación por la que pasabas y te comentó sobre un lugar donde podías ganar algo de dinero por pocas horas de trabajo. Dedujiste en aquel instante a qué tipo de trabajo se refería, pero la idea no te parecía muy mala en aquel momento. Te dio su número y se despidieron, con la promesa de verse nuevamente.

Continuará...

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sábado, 7 de junio de 2008

Despertar en blanco


Me despierto y no tengo la más mínima idea de lo que pasó
sólo sé que tengo un dolor de cabeza enorme y todo me da vueltas
pero tengo la mente en blanco, tan blanco como el inodoro que abrazo
luego de unas arcadas tremendas que siento al levantarme.

A medida que pasan las horas, voy juntando los momentos de aquella noche
como si se tratasen de piezas de un rompecabezas temporal
donde veo y analizo cada uno de mis pasos y acciones, pero principalmente
el motivo que me llevo a terminar con esta amnesia momentánea.

Suelo beber la mayoría de las veces para divertirme, pero hay ocasiones
en que simplemente lo hago para olvidar, lo cual es gracioso, porque
mientras más bebes, más recuerdas y todavía con lujo de detalles
pero a lo que voy, es sobre esa amnesia temporal que uno tiene al despertar.

Es como si tu cabeza tuviera un botón de reinicio y pudieras resetearte
cuando más lo creas conveniente; pero ojo, como todo en esta vida, nada en exceso
es bueno y no hay que abusar de esta, llamémosla, virtud que nos ha brindado
el hombre en su enorme afán por exaltar sus vicios y dependencias.

Estas horas de paz, de tranquilidad, luego del desenfreno de la noche anterior
Estas horas en las que mi cuerpo se recupera paulatinamente de toda esa actividad
Estas horas en las que no pienso en nada, que mi mente está apagada
Desearía que mi día tuviera siempre estas horas.

Y tú, querido(a) visitante ¿cuál es tu veneno?

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jueves, 29 de mayo de 2008

Tu parte de adelante

Si hay algún pensamiento recurrente
en lo más recóndito de mi mente
es la imagen de tu pecho desnudo
que de sólo recórdarlo, la garganta se me hace un nudo

Es que en mis recuerdos, de tus senos era tal su tersura
y dicho sea de paso, también era tal su hermosura
que memoricé cada segundo que los acaricié
y también cada centímetro de piel que besé

'No me gustan porque son muy pequeños', me decías
pero es que jamás te imaginaste como era que los veía
como un delicado e inusual par de buenas razones
que unían en aquellos momentos nuestros corazones

Adoraba observarlas en cada oportunidad,
ser en aquel momento testigo de tanta beldad
mientras cubrías tu rostro y ocultabas tu mirada,
tan tierna y callada, pero a la vez tan apasionada y malvada

Nunca te lo confesé, pero me obsesioné de sobremanera
con el roce de mi boca con tu parte delantera
y el aroma que emanaba de ti cuando los besaba
con aquella pasión tan loca y desenfrenada

Hace ya tanto tiempo desde que los ví por última vez
que me embarga la nostalgia de vez en mes,
evocando a cada minuto las instantáneas que te tomé
con mi cabeza durante aquellos días en los que tanto te amé...

La próxima vez que los veas parada frente al espejo,
hazles saber que los extraño y que simplemente, no dejo
de pensar en ellos cada vez que levanto mi mirada
y en la inmensura de la noche, contemplo a la nada...

Extraño una barbaridad el sentirlos
nuevamente en mis manos...

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sábado, 3 de mayo de 2008

Amante Nocturna

Sentado frente al monitor, absorto entre tecleos y clickeos
escucho tu llamado, anunciando tu pronta llegada
desde el fondo de mi bolsillo derecho.

Me invitas a salir y te recibo en mi puerta a mitad de noche
observándote detenidamente, acariciando tu delgado cuerpo
posando mis labios sobre tu letal cuerpo.

Al momento del contacto, una chispa se enciende
encandilando el ambiente frío de aquella cuadra solitaria
el cual me abraza despacio y me envuelve completamente.

Aspiro tu aire con lentas bocanadas,
observando como te consumes delante mío
adormeciendo mis labios y mi cuerpo poco a poco.

Mientras permanecemos estáticos en aquellos segundos,
me transportas a realidades y dimensiones alternas a ésta,
y a eternos soliloquios en el silencio de la muda noche.

Tus visitas son breves, puesto que desapareces con cada respiro mío
pero siempre con la promesa de regresar, a la misma hora
la siguiente noche, por el resto de mi vida hasta que te logre dejar.

Te despides de mí con un cálido aliento
lleno de deseos inconclusos y promesas rotas
apagando la llama en tu interior paulatinamente.

Al cerrar mi puerta, no puedo evitar pensar
en tu próximo llamado anunciando tu llegada
para animar los últimos minutos de mis solitarias noches.

Me sedujiste desde la primera vez que te probé,
Marlboro Ultra Lights...

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sábado, 19 de abril de 2008

Declaración en Estéreo

La verdad es que SÍ te amo...
No sabes cuantas veces me he descubierto susurrando tu nombre a oscuras,
cuantas noches he pasado mirando tu foto en mi celular antes de irme a dormir,
cuantas veces he pensado en ti en un día,
el conocerte fue algo que cambió mi vida.

Nunca me había sentido así antes así con nadie;
aquella última vez que te besé no sabía que sería la última
y no sabes cuanto me arrepiento de no haberlo sabido,
las cosas habrán cambiado entre nosotros, pero el sentimiento sigue siendo el mismo...

Una vez desee que nuestros caminos se entrecruzaran en un futuro
pero hoy he caído en cuenta que aquel deseo lejos de hacerse realidad,
es más propenso a convertirse en una maravillosa experiencia entre ambos ahora.

No me importa tu pasado, sólo el presente que tengas conmigo...

Te deseo siempre lo mejor en tu vida, sea conmigo o sin mí,
Chica Guanábana...

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miércoles, 16 de enero de 2008

Recordando el ayer

Se me vinieron a la mente varios momentos que me gustaría compartir, o me hubiera gustado compartirlos, con una persona especial, pero como todo en esta vida, me conformo con escribirlo:

Hace ya mucho tiempo desde que pasé una noche en vela conversando contigo...
Desde la última vez que sostuve tu mano cuando estabas enferma...
Desde que caminamos juntos bajo la lluvia sin paraguas, saltando en los charcos como un par de niños...
Hace ya mucho desde cuando te miré a los ojos y me diste aquel beso en la escalera de tu casa...
Mucho tiempo ya desde la última vez que te esperé en la puerta de tu por entonces instituto...
Desde aquella vez que te llamé casi finalizando la noche para escucharte antes de irme a dormir...
Hace ya mucho tiempo desde que contábamos los segundos para poder llamarte (literalmente)...
Hace ya bastante tiempo desde que solíamos salir a pasear sin un rumbo fijo...
Desde que me ganabas en los videojuegos de aquel salón de juegos del centro de tu ciudad...
Hace ya tiempo desde que me acariciabas el cabello como solías hacerlo en aquellas oscuras noches...
Desde que tomaste mi mano y me regalaste la mejor de tus sonrisas, seguido por uno de tus besos apasionados...
Desde que hicimos el amor en aquella noche de invierno, a plena lluvia...
Desde que hicimos el amor en aquel cuarto, aquella noche, aquel feriado...
Hace bastante tiempo ya desde la última vez que te despediste de mi con un beso y me recibiste con una sonrisa...

Son tantos los recuerdos, las remembranzas de mi pasado que me gustaría volver a vivir, sólo que con alguien que pueda incarnar y crear nuevas memorias conmigo, juntos, por siempre jamás...


Porque dicen que recordar es volver a vivir...
aquello que fue y nunca será.

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jueves, 27 de diciembre de 2007

Nuestra primera vez a oscuras

Llegamos al hotel, nerviosos, intranquilos pero muy extasiados. Con nerviosismo, alquilamos la habitación y nos dirigimos hacia ella, tomándonos fuertemente de nuestras manos y temblando un poco, quizás por la emoción o los nervios. Al fin y al cabo, es nuestra primera vez (juntos).

Con algo de torpeza, logro abrir la puerta del cuarto y te cedo el paso. Lentamente comenzamos a escanear la habitación y no era nada del otro mundo: una cama, una mesa de noche, un pequeño armario y un baño; todo junto y dentro de estas cuatro paredes.

Dejo las llaves en el pequeño armario y me saco el abrigo. Quise decirte algo, pero entraste rápido al baño, pusiste el seguro y escuché la llave del agua abrirse. Estaba emocionado pero a la vez nervioso. En mis adentros pensaba: "Ya lo has hecho antes, no tienes que ponerte así...", pero la incertidumbre de la primera vez con alguien es el saber que va a pasar luego de... quizás sea como se rige el mundo hoy en día, bajo la regla de "la primera impresión es la que cuenta".

A partir de este momento, comienzan a entrar varias preguntas en mi cabeza: "¿Le gustaré? ¿La podré satisfacer? ¿Y si no le gusto al final? ¿Y si no tengo la talla adecuada?", en fin, N cosas que en este preciso N momento se me vienen a la cabeza.

Un trago para tomar valor y otro para recordar que debo tomar valor. Le comienzo a hablar a la puerta, sabiendo que ella está detrás haciendo quién sabe qué: o sí preparándose para nuestra primera vez (juntos) o tomando valor al igual que yo.

Otra vez, comienzan a rondar más preguntas dentro de mi cabeza. Busco el vaso y trato de ahogarlas con un buen trago, tratando de calmarme y llevar esto hasta el final, afrontando lo que venga.

Finalmente, se abre la puerta del baño y aparece ella, con un precioso sostén negro y una tanga que le hace juego. De pronto, las preguntas que me hacía minutos atrás se esfumaron y se concentraron por debajo de mi cintura. Yo aún permanecía con la camisa y los boxers puestos, semi vestido. Ella me miró, yo la miré y al parecer juntos repetimos al unísono la frase que nos dio un alivio instantáneo: "¿Podemos hacerlo con las luces apagadas?".

Al escuchar ambos aquello, no pudimos evitar el reír; ambos teníamos miedo pero a la vez nos sentíamos felices de poder compartir ese momento. Sonriéndole, apagué el interruptor y sentí a tientas, el roce de sus yemas sobre mis hombros, recorriendo con su mano izquierda mi pecho, desabotonándome la camisa.

Una vez fuera, la comienzo a rodear con mis brazos y me coloco detrás de ella, como en un juego furtivo de cazador y cazado, convirtiéndose ella ahora en la presa de mi pasión, besando despacio su hombro derecho, acariciando su vientre y deslizando lentamente el pretel de su sostén negro de encajes.

Ella da media vuelta y nos comenzamos a besar, nuestras manos a oscuras acariciaron nuestros cuerpos como si ya hubieran estado antes allí, reconociendo pasajes de nuestras fisonomías y explorando nuevos rincones, al parecer la oscuridad no fue impedimento para ellas porque simplemente se pasearon como Pedro en su casa.

En medio de caricias y besos, deslizo mi mano derecha hacia su espalda e intenta desabrochar su brassier, intentándolo no una, ni dos, ni tres veces sino cuatro, sin poder llevarlo a cabo. Ella, riendo suavemente, me dijo que ella me ayudaría, colocando su mano sobre la mía y guiándome hacia la apertura de aquella barrera que me separaba de la tersura de sus senos.

La única luz que se filtraba en aquel cuarto oscuro, era la del pasillo que se podía apreciar por debajo de la puerta, y ligeras sombras que se cruzaban unas a otras. Tal claridad me permitió ver aquellos hermosos senos que se encontraban cautivos bajo esa prisión de tela. Lentamente los comencé a acariciar, recorriendo todo su contorno con mis dedos bajo aquella oscuridad.

Poco a poco, nos acercamos a la cama y comenzamos a dar rienda suelta a nuestra pasión, sin importar que estuviésemos a oscuras y no podíamos ver del todo bien, al parecer nos dejábamos guiar por nuestras respiraciones, los latidos de nuestros corazones, el roce de nuestra piel, nuestros gemidos, en fin. En medio de aquel momento, nos guíabamos para juntos poder atravesar el umbral del placer y alcanzar aquel frenesí sin igual.

Debajo de las sábanas y tomados de la mano, comenzamos a conversar de todo y a la vez de nada, al parecer la oscuridad nos brindaba un refugio en donde nos sentiamos cómodos y libres de hacer o decir lo que queramos, sin el temor de que nos repriendan o nos ataquen. Conversamos largo y tendido aquella noche, hasta que nos quedamos dormidos tomados de la mano.

El amanecer se filtró por la ventana del baño e iluminó el cuarto relativamente. Desperté primero y me di con la sorpresa de que ella aún permanecía dormida, con una sonrisa en su rostro y aún sosteniendo mi mano. Fue nuestra primera vez (juntos) y fue maravillosa, con la oscuridad como nuestra cómplice.



A veces la ficción suena mejor que la propia realidad...

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sábado, 1 de diciembre de 2007

Amanecer contigo

Abro mis ojos lentamente y siento que la cabeza me da vueltas
mareado quizás por el placer de aquella noche apasionada contigo
o producto del alcohol en mi torrente sanguíneo

Tanteo al lado contrario de la cama y muy para mi sorpresa,
encuentro las curvas de una mujer en camisón de Eva envuelta con una sábana de satén
curvas que delínean una silueta adormitada y en pleno descanso

¿Será acaso un mal sueño? ¿Estará realmente aquella persona allí?
Se ve tan real, tan profundamente dormida, que me da pena despertarla
si es que acaso fuera producto de mi imaginación tan desempabilada

Poco a poco, comienzo a rememorar los momentos previos a este instante:
aquella loca pasión con la que nos despojamos de nuestras ropas,
el animalismo con el que nos comenzamos a acariciar,
tu mirada furtiva en la oscuridad mientras deslizaba lentamente el pretel de tu brassier,
nuestra respiración que componía una melodía sensual mientras nos encontrábamos en aquel cuarto

Y allí estábamos, desnudos y solos el uno con el otro
listos para dar rienda suelta a nuestro sentir
y por encima de todo, satisfacer nuestro deseo carnal
aquel deseo que nos devoraba desde lo más recóndito de nuestros cuerpos

Posé mis manos sobre tus curvilíneas caderas, acariciándolas cautelosamente
saboreando cada instante como si fuera el primero y el último
comenzando a despojarte de aquel pequeño y diminuto trozo de tela,
celoso guardian del más secreto de tus secretos

Para que contar lo que hicimos luego,
si no lo recuerdo bien pero se que nos besamos hasta la sombra
y terminamos postrados en aquella cama
tomados de la mano, como una pareja predestinada desde el comienzo de los tiempos

Ahora lo recuerdo todo, aún llevo impregnado en mis dedos y mis labios
el dulce aroma de tu cuerpo que por unos instantes se fusionó con el mío,
perdiéndose en medio de constelaciones y galaxias a años luz de distancia
para finalmente compartir un sueño placentero y fugaz

No lo puedo creer, estás aquí conmigo y aún no salgo de mi asombro
estás durmiendo a mi lado pero me estás dando la espalda,
una parte de mi aún cree que esto es sólo un mal sueño
pero estás aquí, puedo sentirte aquí, puedo verte, puedo saborearte

Lentamente me muevo hacia tu lado por debajo de las sábanas
queriendo rodearte con mi brazo y pegar mi pecho contra tu espalda
para que nuestros corazones se abracen y se junten
es que tu cuerpo está aquí, pero no logro recordar las facciones de tu rostro
y pensándolo bien, no recuerdo el sonido de tu voz
tan sólo recuerdo aquel hermoso despliegue de pasión que tuvimos hace unas horas

Como un cazador momentos previos a la captura de su presa, poso mi boca sobre tu oído
susurrándote quizás alguna tierna frase para que tu despertar no sea tan brusco
pero algo me detiene: es el miedo, miedo de despertar y descubrir que todo esto no fue mas que un mal sueño
y que nuevamente me encuentro solo...

Trago saliva, y me decido a susurrarte aquellas dulces palabras
esperando una respuesta acorde a las mías
pero...

Suena la alarma del celular, indicándome que es hora de levantarme
mi día está comenzando y no puedo darme el lujo de quedarme en cama
aunque me hubiera gustado en aquel momento, haber entrado en un coma del que no pueda despertar jamás
y detener el tiempo en esos momentos...

La próxima vez, no me despiertes por favor...

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Eclipse en tu espalda

Mujer que llevas el eclipse en tu espalda
que seduces a cualquiera que esté dispuesto a hacerlo
pero que antes se debe pedir permiso
porque eres propiedad privada

Sentada sobre una superficie de fieltro
y las piernas cruzadas te encontré,
y mi atención y curiosidad cautivaste
pero los nervios lo disimularon perfectamente

El largo pasillo y los escalones traicioneros dificultan el paso
pero el eclipse que hay en tu espalda sirve de guía
aquel sol que besa a la luna en cuarto menguante
que simplemente llama el deseo del cual eres facilitadora

Entre las paredes de aquel cuarto gris estabas de pie
la luz diafana que translucia la habitación delineaba tu contorno
el maquillaje semi dark lucia perfecto en tu mirada
y los labios sobrepintados pero brillantes llamaban al éxtasis

La nicotina comenzó a adornar el cuarto
y una estela de humo se comenzó a dibujar enfrente de tu rostro,
comenzaste a gesticular palabras entre las cuales una de las primeras
fue tu nombre de pila o quizás tu nombre de batalla

Un vaso de cerveza para tomar valor y ganas
y diste el primer paso sin vacilar,
de pie tanto como sentada llamabas la atención
tan sensual como letal, comprendiendo los riesgos de la profesión

Tu reflejo desnudo en el espejo fue la estrella principal
y como eras verdaderamente sin toda la cubierta que muestras
el cuerpo de una mujer marcada por un precio
y una destreza que pocos aprecian o exaltan

Para que contar lo que pasó luego
pues de eso no trata este relato
sino del eclipse que se formó en su espalda
mujer que llamas al deseo y a la pasión arrendada

El sudor comenzó a recorrer su cuerpo
y el calor en aquel claustro era insoportable
el hostigamiento fisiológico se manifestó
y el refrescarse era algo de vida o muerte

Luego, otra vez te colocaste el uniforme
y la conversación se hizo presente
olvidando como por arte de magia lo que habia pasado
simplemente como una pluma que baila al compás del viento

Al salir de la habitación, fue lo último que se vio de ella
y no pude evitar el recordar a Roxanne
es la verdad, en esta vida no hay nada
que no pueda decirse con una canción

Allí estarás por no se cuanto tiempo,
pero sin querer alguien te inmortalizó
con una canción lenta, oscura pero a su vez cautivadora
como lo fuiste en aquel momento que apareciste y te fuiste

Mujer de la noche, que llevas el eclipse en tu espalda
ingrata fue la forma en que apareciste
y también la forma cómo desapareciste
pero me enseñaste que en la vida, del amor y los sueños
no se puede vivir si no se es fuerte
porque entre tanta marionetas, nosotros somos dueños
de lo que los demás abandonaron a su suerte:

LA ESPERANZA

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Confesiones Nocturnas

"Tranquilo...todo ahora esta bien."

Esa frase aún permanece en tu cabeza. Sigues despierto, aquella oscuridad te indica que aún es de noche, tus ojos a pesar de lo acontecido en aquellos últimos días siguen acostumbrados a la penumbra que alberga las frías e interminables noches que permaneciste de esta manera; recostado, mirando el techo de aquella habitación, pensando...

Pero ahora es diferente, ¿por qué lo digo? pues para empezar no hay más lágrimas en tus ojos y la almohada que siempre solías abrazar en dichas situaciones, no se encuentra entre tus manos sino bajo tu cabeza. Tu cuerpo está adormilado, el sudor lo recubre totalmente, tus látidos ahora son más tránquilos a comparación de lo que eran hacía minutos atrás en los cuales sentías que tu corazón estaba a punto de estallar con cada vez que se agitaba tu respiración y cerrabas con fuerza tus ojos, mordías tus labios y cerrabas tus ojos: sí... sí...

Cada vez que sentías aquel calor que te embriagaba de pies a cabeza, que te hacía suspirar y sonreír, que te mostraba sentimientos los cuales jamás habías experimentado. Nunca te habías sentido tan cómodo y tranquilo en la oscuridad de la noche, ¿verdad?

Miras hacia arriba una vez más. Está completamente oscuro pero tu sabés que haciéndolo encontrarás lo que buscas, el techo de tu habitación. No, no es el mismo techo que solías ver desde mucho antes de estar aquí; es distinto, plenamente distinto. Hay algo que lo diferencia y lo hace verdaderamente especial. Tu vista no lo puede creer: son estrellas, estrellas solitarias en aquel cielo de concreto que te alumbran acogiéndote entre sus plateados rayos y cálida iluminación. Cierras tus ojos y dejas que esos luceros nocturnos te guíen hacia el lugar que deseabas alcanzar en aquel momento.

Levantas tu cabeza poco a poco y volteándola hacia tu izquierda, contemplas la silueta de una figura que reposa sobre tu pecho bajo la manta que los cubre a ambos, rodeándola con tu brazo. Buscas sus ojos y eres testigo de la tranquilidad con que descansa en aquel lugar, su pausada respiración choca contra tu pecho cubriéndolo de una calidez infinitamente serena y pacífica. No puedes evitar el sonreír al ver como duerme tranquilamente a tu lado y pasas tu mano sobre su sedoso cabello, sonríendo cada vez que lo haces y cerrando tus ojos como si al que estuvieran acariciando fuera a ti... se siente muy bien... inclusive aún en el estado en que se encuentra, te demuestra cuan tranquila es la noche ahora que estás a su lado.

Besas su cabeza, teniendo cuidado de no moverla o hacer algun movimiento brusco que pueda despertarla, observas detenidamente la ternura de su rostro al dormir, como junta sus párpados lentamente y respira como si llevara un ritmo en su mente; una sonrisa se dibuja en su rostro, piensas para ti mismo que quizás este teniendo un hermoso sueño, agachas tu mirada, te sientes feliz de haber sido partícipe de que aquello fuera posible. Jamás habías sentido la calma y la paz de tener a alguien que se sienta protegido mientras duerme a tu lado.

La observas mientras duerme y te das cuenta de muchas otras cosas con respecto a su persona, cosas que solo se saben durante estos momentos y que son cosas que pocos son los privilegiados de presenciarlo. Dios mío, sus labios se ven hermosos por la noche, su rostro te llena de un sentimiento de comodidad que jamás habías sentido; quisieras estar así para siempre a pesar de que se han amado de la manera en que sólo dos personas que se aman con el corazón.

No puedes evitar el sentirte mucho más felíz ahora que la tienes así tan cerca, tan tierna, tan calmada, tan protegida. Observas su cuerpo bajo la manta, recorriendo toda su figura con tu mirada, porque ya lo has recorrido con tu cuerpo, has besado cada rincon de su piel y has percibido toda la esencia de su aroma, has bebido del delicioso néctar de sus labios y la has acariciado durante todo el tiempo que duró aquella fusión de sus cuerpos...

"Soy felíz, muy felíz" fue lo que pensaste, y es que en verdad, esta es la historia que prueba que los sueños sí pueden hacerse realidad. El amar con el corazón y ser amado con el alma, es algo que pocos experimentan en la vida. Cierras tus ojos, acurrucándote a su lado y finalmente puedes dormir en paz a su lado, protegiéndola y protegiéndote, juntos hasta la eternidad.


Amar es de valientes...
Soñar es de locos...
Amar y Soñar a la vez,
Pueden hacerlo pocos.

Dime más...

Cuando hagamos el amor...

El día en que tu y yo nos unamos en aquel eterno e infinito frenesí,
cuando nuestros corazones y cuerpos se fundan en uno solo
y vivamos una sola existencia, quiero que sea un momento muy especial...

Quiero pedirte hacerlo a oscuras la primera vez, porque así es menos doloroso...
además quiero demostrarle a la oscuridad que ya nunca más podrá volverme a llamar,
porque estarás junto a mí y junto a ti lo podré todo, inclusive vencer a la oscuridad del corazón.

Quiero explorar cada rincon de tu piel, besarte completa de pies a cabeza, que cada respiro mío se impregne en cada extensión de tu cuerpo...
Quiero besarte siempre y en los lugares que más te gusta, ser el único que conozca tus miedos a la hora de amarte y que hagamos amor haciendo el amor...
Quiero tocar tus labios y sentir tu calidez, acariciar tu rostro con los ojos cerrados para memorizar cada centímetro de piel y recordarlo eternamente,
Quiero juntar mi cuerpo con el tuyo y que juntos formemos un haz de luz y desaparezcamos de este mundo que nada nos ofrece pero que todo nos pide...

Luego, en el silencio del ultimo minuto de la noche y el primero del día, quiero sostener tu mano y sin soltarla mirandote fijo a los ojos y decirte :



"Al fin juntos, amada mía..."
Y morir en tus brazos.

Dime más...

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