lunes, 22 de setiembre de 2008

Mi primer Orgasmo Múltiple



Era un sábado por la noche que más parecía lunes por la mañana. Luego de un intento fallido de una salida con improvisada con GG (cuán diferente hubiera sido este post si nos pudiésemos haber visto), me encontraba mirando el techo de mi habitación presagiando lo que sería un encuentro amatorio conmigo mismo.

Luego de varios minutos concentrando mi mirada a la nada, no lo resistí. Tenía que salir de aquel claustro y hacer algo pronto. Me preparé para salir y fui al encuentro de algunos amigos, ya que a falta de una pareja por la noche, una botella de licor en buena compañía es casi (ojo, dije casi) igual de bueno.

Pero qué equivocado estaba. Llegando al punto de reunión, me di con la sorpresa que éramos pocos los que nos encontrábamos allí. En la casa de uno de ellos se estaba llevando a cabo una fiesta, digamos, muy "duro contra el muro" para mi gusto. El dueño de casa no podía salir porque tenía que cuidar su predio, amenazando a los críos que al primer disparo, se cancelaba la reunión.

¿Pero qué puede hacer un soltero solitario un sábado por la noche? Aclarando que este soltero no es de aquellos con enormes capacidades de ligue ni mucho menos poseedor de una labia extraordinaria. Mi único consuelo, el beber, se me había sido negado hasta ese momento. Mientras escuchaba las diarreas verbales de aquellos ritmos de moda, una llamada cambiaría el rumbo de la noche.

"¿Dónde estás?" se escuchaba al otro lado del teléfono, "...aquí donde el chato" respondí intentando descubrir su ubicación. Se escuchaba como si se encontrara en algún ambiente cerrado con música y comencé a deducir o bien era una discoteca (paso), un pub (puede ser) o un burdel (no sabe/no opina). Luego de sacarle la dirección a gritos, levanté la mirada como preguntando a los que me acompañaban "¿quién me acompaña?". Un valiente dio un paso al frente acotando "Vamo' pe".

Diez minutos y un sol de pasaje después, nos encontramos frente al local. Se veía muy elegante para la zona por fuera pero por dentro, se veía mucho mejor. Mientras subíamos las escaleras vimos bajar a dos mujeres que no estaban del todo mal, pero tampoco del todo bien. La duda comenzaba a rondar en mi cabeza sobre si ingresaba o no, cuando me fijé que mi acompañante empezaba a acelerar el paso. "Ya estoy aquí, lo menos que puedo hacer es entrar" me dije mientras una elegante señorita (muy guapa por cierto) con un pronunciado escote, me daba la bienvenida y me invitaba a pasar.

El ambiente presentaba una luz ténue acompañada por una pista musical de fondo. Al fondo de la amplia sala, se erigía una surtida barra de licores donde un bartender preparaba unos éxoticos tragos. Parados cerca a la puerta, intentamos ubicar al que nos había extendido la invitación. Lo encontramos junto a otro compañero de innumerables batallas, rodeado por dos pares de mujeres que se mostraban muy animadas.

Saludos van, saludos vienen y nos juntamos alrededor de una pequeña mesa. Al otro extremo, una pareja se entregaban mutuamente en un abrazo interminable, besándose apasionadamente al ritmo de una balada de José José. La iluminación cambió de pronto y otra pista musical se empezó a escuchar. Era mi primera vez en ese lugar y aún desconocía qué era lo que me deparaba la noche.

En medio de la conversación con el grupo, una mujer con unos penetrantes ojos verdes y otro pronunciado escote se presentaba. "Soy Claudia" me dijo mientras me perdía observando aquel par de esmeraldas en su mirada. Sonriendo me acercó un catálogo prometiendo volver cuando me encontrara listo para hacerle saber mi elección.

Mientras leía muy atento los nombres que se encontraban dentro de aquel catálogo, no podía evitar el observar detenidamente cada una de las descripciones que los acompañaban. Cuando me decidí finalmente en elegir uno, tomé especial cuidado en fijarme en su precio: estaba dentro de mi presupuesto, además su nombre me causó mucha curiosidad.

Claudia se acercó silenciosamente por un costado y me habló al oído. De la misma manera le respondí señalándole mi pedido en la página del catálogo. No pude evitar mirar dentro de su escote mientras ella me describía las características especiales de mi elección. Una vez cerrada la transacción, se excusó y se perdió através de una cortina de nicotina que se dibujó de pronto entre los dos, prometiendo volver en minutos.

Cigarrillo y medio después, Claudia cumplió con su promesa trayéndome lo que pedí. Confieso que su nombre me había intrigado y me preguntaba como sería realmente, duda que se disipó en el primer instante en que se presentó ante mí. Impaciente, posé mis labios y empecé a degustar lentamente su sabor, tenía buen cuerpo y su dulce aroma cautivaba a mis compañeros de mesa.

Cerré mis ojos e intenté descubrir cuál era el secreto detrás de esta maravilla. Pude reconocer algunos aromas familiares, mientras cataba aquel delicioso néctar que tan pacientemente me ofrecía. Me sentí completamente extasiado, era mi primer orgasmo y como lo prometía la descripción, no fue solo uno sino varios.

A medida que pasaba el tiempo, me entregué a la tarea de descubrir lo que estaba detrás de toda esta maravilla. Mi cigarrillo se consumía poco a poco en el cenicero junto a mi copa, agonizando lentamente mientras me encontraba degustando tan ansiada y costosa delicia. Era pequeña, pero se dejaba tomar fácilmente. No hay que dejarse engañar por aquellas que parecen ser una cosa, pero terminan resultando otras.

Ya casi al final de la noche y media cajetilla después, me topé con una dulce sorpresa. En su parte inferior, yacía un bocadillo capaz de empalagar al más diabético. Tentadoramente me veía mientras pensaba la manera cómo me la comería. Decidí por tomarla por la parte de arriba mientras la mordía lentamente por abajo, intentando rodearla con mi lengua.

Encendí un cigarrillo al final de mi faena. Hacía bastante tiempo desde la última vez que probé algo tan delicioso, tan rico. Admito que me pareció una experiencia muy corta, pero que sin duda espero repetir en la posteridad. Al final, mi elección cumplió lo que me prometió: un Orgasmo Múltiple. Creo que fueron cinco o seis los que sentí, dentro de mi boca sintiendo como mis papilas gustativas se revolcaban de placer con aquel sabor achocolatado, aquella perfecta fusión de Baileys, Amareto, Kalhua, Frangelico y Vodka.

Y la cereza en la punta de aquel pastel fue precisamente, una cereza que devoré lentamente al finalizar mi Orgasmo. Claudia se acercó con la cuenta y me preguntó qué tal le había parecido su servicio. "Excelente" fue lo único que atiné a decir, mientras sostenía un cigarrillo en mis labios que ella amablemente se ofrecía a encender.

Aquel fue mi primer Orgasmo Múltiple, un delicioso cocktail de sabores que separados de por si son buenos, pero juntos son dinamita. Salimos del lugar, no sin antes entonar una canción ochentera casi virginal de la vieja (pero buenísima aún) Madonna. Nos incorporamos lentamente entre risas y comentarios graciosos, acompañados de buena música y nicotina.

Claudia nos observaba desde la mesa contigua, con esos hermosos ojos verdes capaces de detener el tiempo en una habitación y poseerla de manera espectacular. Espero pronto regresar y pedir nuevamente otro Orgamos Múltiple, pero que provenga de ella. Mientras tanto, me retiro del Karaoke sabiendo que existe un sinfin de bebidas que me faltan por probar y que mi viaje por los senderos del alcohol, dista mucho por terminar.

¡A tu salud, Claudia, gracias por tu delicioso Orgasmo!

1 tienen algo que decir:

Magally Harvenheit dijo...

Yo quiero un multi orgasmos! >.< xD jajajaja me lo antojaste.

xD

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