lunes, 24 de diciembre de 2007

Navidad... otra vez

Otra vez llegó este día tan temido por mí, el vigésimo quinto día del doceavo mes del año o comúnmente conocido como Navidad. Ya se ha hecho una tradición que escriba una entrada en mi blog en cada fiesta decembrina. Ya voy tres años haciéndolo, y bueno creo que se vienen muchos años más donde buscaré cumplir esta tradición.

El reloj de mi computadora marca las 11:05 pm, cincuenta y cinco minutos antes de las 12 campanadas, y heme aquí, frente al monitor y tecleando estas letras, escuchando Stay de Lisa Loeb en el reproductor, saludando a mis amigos que viven en distintos husos horarios, donde en sus países ya es Navidad y más bien ya la gente se está preparando para recibir el año nuevo.

Digamos que esta celebración nunca fue mi favorita, ni siquiera cuando niño. Lo único que recuerdo de esta fiesta es un árbol sin regalos y una pelea o intento de robo en mi casa. Habían años en que ni siquiera nos molestábamos en adornar la casa, cada uno celebraba la Navidad a su manera: unos durmiendo, otros mirando los juegos artificiales, otros bebiendo, otras bailando, otros con sus otras familias, etc.

Desde hace 7 años se ha vuelto a celebrar la Navidad aquí, y es por mis sobrinos. Ellos están aún chicos y han experimentado desde pequeños, la paz y tranquilidad que debería estar presente en estas fiestas. Ser niño y encontrar juguetes bajo el árbol en Navidad debe ser algo alucinante, creo yo, pero bueno, ya se lo preguntaré a mi hijo o hija (cuando encuentre una madre para ellos).

A medida que fui creciendo, la Navidad nunca me pareció como la pintaban las revistas y la televisión. Cada año buscaba celebrarla de distinta manera, pienso yo para no caer en el monótono vicio de las tradiciones o costumbres. Ideaba formas novedosas cada año: por ejemplo, una vez fui con unos amigos a ver el amanecer a una playa en plena víspera de la Noche Buena; otra vez pasé toda la Noche Buena viendo animes en mi sala; en otra ocasión recibí las 12 en la azotea de mi casa, prendiendo un cigarrillo, siendo quizás aquel el comienzo de aquel seductor vicio...

Pero como mencioné líneas arriba, estas tres últimas navidades una tradición se ha apoderado de mi. Bueno, digamos que no estas tres últimas, sino las 10 últimas. La soledad ha sido un mal inherente a mi y lo acepto, es un cáncer que llevaré conmigo hasta quién sabe cuando; pero vayamos al punto. Yo cuento estas tres últimas porque fue cuando adopté esta tradición de escribir siempre mi deseo en una entrada en mi blog, deseando mejorar un aspecto de mi vida durante el año que se viene, luego me doy un baño a las 11:50 y recibo la Navidad en la ducha, cómo quién se está lavando toda la mierda que ha acumulado durante el año anterior a la promesa, luego me cambio y salgo a saludar a los vecinos, a la familia... y regreso a mi casa; prendo la tele o me conecto a Internet; veo los nicks festivos de mis contactos, la mayoría lo está pasando en familia, con los amigos, pasando un buen rato... me alegro por ellos.

Yo estoy haciendo hora, nomás. A cierta hora, salgo de mi casa y me dirijo donde mis amigos, aquellas personas que están conmigo en las buenas y malas y nos damos el abrazo respectivo, las felicitaciones de corazón y destapamos el primer trago hasta que nos de la mañana.

Sí, lo admito, no es una bonita tradición pero es mi tradición. La paso bien así, en serio, pero dentro de mí está latente mi verdadero deseo de cómo recibir esta festividad. Nunca he celebrado la Navidad, pero quien sabe si lo haga cuando me enamore y sea correspondido, quizás sea de aquellos que pasa toda la noche con su gorrito puesto o que corta el pavo que ha estado cociéndose toda la puta tarde en un horno luego recogerlo en medio del tumulto de gente todo eufórico de la panadería de la vuelta, o el que entrega el regalo prometido a la pareja justo cuando comienzan los fuegos artificiales que preparó especialmente para la llegada de la Navidad, etc.

Uno nunca sabe lo que hará o dejará de hacer cuando se enamore. Francamente, me gustaría averiguarlo. Este año ha sido digamos, fructífero en algunos puntos, desdichado en algunos otros; pero productivo. No me quejo ni tampoco me siento satisfecho, sólo conforme. Ojalá que el próximo sea mucho mejor o menos peor. Lo que venga primero.

Vaya, que hígado me he vuelto. Nunca pensé que llegaría a escribir de esta manera, con el hígado en las yemas de los dedos en vez del corazón en las manos, quizás sea una etapa o quizás sea mi estilo que por fin se ha dado a manifestar, sea lo que sea, ojalá que nunca se vaya porque siempre he querido tener un estilo, sea cual sea.

Mi reloj marca las 11:24 de la noche y los fuegos artificiales siguen reventándose fuera, los niños comienzan a gritar yo sigo aquí, conversando con mis amigos de distintos husos horarios y terminando de escribir esta entrada, pensando en si renovar la promesa que me hago todos los años o hacer otra. Decisión difícil. Que descuidado de mi parte, no les he dicho aún cuál es la promesa que renuevo todos los años, aquella promesa que se me ha hecho hasta ahora mi ballena blanca, incapaz de poderla cumplir.

Dicha promesa es la de encontrar el amor o al menos algo que se le parezca, pero en donde sea correspondido. La soledad hace estragos en las personas y más en un empecinado pesimista depresivo como yo. Siempre me hago esta promesa y por más que trato, no la cumplo, quizás me llegue mi tiempo el próximo, quizás no o quizás el siguiente.

Creo que me iré a la segura y seguiré con la misma promesa, por que ya lo dice el viejo y conoce refrán: "Más vale malo conocido que malo por conocer..."


Feliz Navidad y todo el demás rollo...

2 tienen algo que decir:

Carolina (la kato) dijo...

Ay mi ronie... estás fesitvidades hay que vivirlas como uno siente. Para mi, todos los días es un festejo pues no sólo un día uno se puede acordar de ti. Tienen que ser todos los días.
Mi buen Ronie, qué sería de mi mundo sin tus sabías palabras?.

No te sientas mal por nada de lo que haces. Uno tiene que hacer, lo que siente que debe hacer... No hay que reprimirse en nada... Sólo disfrutar y enseñar de la manera más correcta según tu parecer.

En estas fechas, hay varios hogares que recuerdan el festejo original, pero muchos como yo sólo celebran lo bonito que es hacerse un presente en un día especial que pudo ser cualquiera. Es igual que un cumpleaños... Por qué ese día sólo tiene que ser especial?...

Y no es "mejor malo conocido que malo por conocer!... "Es mejor diablo conocido que por conocer" y quizás hasta te encuentras con sorpresas si decides cruzar un nuevo rio.


Un besote mi Ronie!
No importa la distancia... Si sacas la cuenta serán casi 6 años [más menos] desde que nos conocemos.

Un abrazo y mil patadas a todos los fantasmas que atormentan tu vida.

Azrael dijo...

Al menos sigues tu propia tradición, yo me resigno a seguir la de otros.

Related Posts with Thumbnails
 
Creative Commons License
Jardín de las Baladas by Jardín de las Baladas is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 2.5 Perú License.
Based on a work at jardindelasbaladas.blogspot.com.